Odermatt es invencible: nueve Gigantes seguidos ganados

El gigante es imbatible en el Gigante. Seis bajadas esta temporada en la especialidad y seis victorias de Marco Odermatt. El suizo ha colocado Bansko en su mapa de triunfos para firmar el seis de seis en la temporada y nueve Gigantes seguidos ganados, a cinco del récord encadenado por Ingemar Stenmark hace cuatro décadas. En Bulgaria dio otro mordisco a la General (822 puntos sobre Sarrazin) y a la del Gigante (286 al croata Zubcic). Sus escoltas en el podio fueron esta vez el noruego Steen Olsen (primer podio en Gigante y segundo en su carrera) y el austriaco Manuel Feller. “Me he divertido mucho”, dijo el ganador a Eurosport con la victoria aun en su respiración.

El suizo decidió jugar cartas ganadoras desde la primera manga. Su bajada sólida fue de menos a más para imponer un ritmo insoportable para el resto en el cuarto y último sector. Donde más piernas hacían falta, las de Marco fueron las más poderosas. La sensación de dominio de toda la temporada, porque Odermatt se presentaba en Bansko con pleno de victorias en los cinco Gigantes celebrados,  daba un paso más en un disciplina que el de Buochs domina con mano de hierro.

Odermatt se instaló en la primera posición con una ventaja notable sobre quienes le escoltaron en el podio tras la primera parte de la prueba: 0.35 al noruego Alexander Steen Olssen y 0.47 al austriaco Manuel Feller. Ventaja física en forma de tiempo y moral por ver que el robot no tiene debilidades. A partir de ahí todos se fueron más allá del medio segundo. Las cartas estaban muy claras para la segunda manga. Que Odermatt no hiciera pleno en lo que va de campaña y elevara a nueve los Gigantes seguidos ganados quedaba en manos de que la máquina suiza se equivocara en el desenlace sobre los 1.271 metros, 52 puertas y 50 giros de la pista Banderiza.

El canadiense Erik Read no pudo salvar esta situación

El canadiense Erik Read no pudo salvar esta situaciónVASSIL DONEV

Y lo que va de temporada no daba para pensar que Odermatt fuese a dar una tregua a sus rivales. Porque ha ganado en cualquier escenario: con la autoridad en Alta Badia y Adelboden para imponerse con más de un segundo de ventaja  o con la increíble remontada en el nocturno de Schladming.

La trama final

La segunda manga la abrió otro suizo, Livio Simonet. Trazado por el entrenador de los helvéticos (siete pasaron el corte), el perfil se parecía más a lo que Odermatt reclamaba: más zonas en las que ganar velocidad. Y el último sector iba a ser el decisivo en una bajada que andaba por los ocho segundos menos que la primera. 

Cuando arrancaron los 10 mejores fue el rey de la irregularidad, el noruego Henrik Kristoffersen, quien marcó los tiempos a batir. Incapaz de hacer dos mangas buenas, el nórdico voló en la segunda después de una primera de aquella manera. El octavo mejor tiempo de manga le valió para sentarse en el sillón del primero. Y así se entró en los cinco últimos. 

Al noruego lo mejoro el esloveno Kranjec y a este el austriaco Brennsteiner. Ese era el panorama antes de bajar los tres últimos. La bajada de Feller fue casi perfecta hasta el cuarto sector para detener el crono en 2:16.83. Era podio seguro. Steen Olsen se sumó la mejora de tiempos y era el desafío final para Odermatt. Nadie entre los de arriba fallaba. Y no lo hizo La Bestia. Pleno. Una más. Y eso que hasta se permitió algún susto, pero su crono final mejoró al noruego en 91 centésimas. Una barbaridad. 

La semana que viene regresa la velocidad (Kvitfjell) y después dos semanas seguidas de Gigante y Eslalon en Estados Unidos.



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