El 41-1 del fútbol asturiano que reabre el debate en el fútbol base: “Es un partido que no quería jugar”

El debate lleva existiendo desde hace mucho tiempo: ¿qué hacer si un partido de fútbol base termina con una amplia goleada? Una situación que se ha repetido este fin de semana en la segunda división infantil del fútbol asturiano donde se veían las caras la UD Gijón Industrial con el Club Marino de Luanco. Dos clubes con diferencias claras a lo largo de la temporada tan evidentes que incluso los locales no querían disputar el enfrentamiento: “Para mi era un partido que yo no quería jugar. Hicimos rotaciones, jugaron todos, pero yo no lo quería jugar”, reconoce su entrenador.

Unas palabras que siguen la misma línea que las del equipo de niños de 12 y 13 años de la población de Luanco, con poco más de 5.000 habitantes: “Intentamos mimar a los críos todo lo que podemos, pero semana tras semana perdiendo… los desmoraliza“, reconocen mientras admite que pese a ello todos los jóvenes futbolistas “siguen viniendo a entrenar con ilusión”. Aunque admiten que tienen la sensación de que “hagan lo que hagan, el resultado sigue siendo igual“.

Oye, para esto porque no podemos hacer otra cosa, ellos no quieren ni tener el balón

El partido que acabó en una goleada de 41-1

El pasado sábado 10 de febrero a las 14:30 del medio día iniciaba un partido que tardó segundos en estrenar el marcador. En los cuarenta minutos de la primera parte, la UD Gijón Industrial ya llevaba 17 goles a favor, el choque estaba sentenciado pese al gol anotado por sus rivales. Decisiones como no pasar del medio del campo para tratar de no generar ocasiones cercanas, no funcionaban y entonces el técnico local propuso terminar el partido: “Paras esto y se acabó aquí“, una propuesta que no pudo apoyar el colegiado pese a opinar lo mismo: “No, deben ser 80 minutos“, ya que debe velar por el cumplimiento de la normativa.

El partido se reanudó y en tan solo 8 minutos, llegaron 8 goles más, quizás por eso el capitán gijonés trataba de convencer al árbitro cuando solo habían anotado dos de esos tantos: “Oye, para esto porque no podemos hacer otra cosa, ellos no quieren ni tener el balón“.

La Federación intentó modificarlo, pero creo que se quedaron a medias

La realidad es que ni ellos mismos “marcaban contentos” porque era evidente la sensación de ser mejores e incluso porque en algún momento también han vivido lo que le pasaba al Luanco. Un partido donde incluso se lesionó un jugador de los 12 que tenía el Marino y el técnico local quiso retirar a uno de los suyos para que jugaran 10 contra 10. El partido concluyó y los jugadores del UD Gijón Industrial se fueron a saludar y animar uno por uno a los “guajes” del Marino de Luanco, aunque el resultado de 41-1 ya estaba en el marcador.

¿Qué se hace cuando existen estas goleadas?

Actualmente cada federación es libre de establecer un reglamento o no para controlar o minimizar estas goleadas. En el caso de la Federación Asturiana los resultados de este tipo solo se computa una diferencia de cinco goles, es decir, en este caso el resultado oficial es de 6-1. El problema viene cuando consultas el acta donde pone el resultado real. De hecho, en la propia web federativa sale reflejado que llevan 100 goles en contra en 19 partidos disputados, cuando realmente han recibido 366 (una media de 19 goles por encuentro).

Quizás por eso la propia Federación está estudiando nuevos métodos para evitar estos resultados como primar el buen comportamiento o los equipos con menos tarjetas en caso de empate en la clasificación de hasta edad cadete, porque las medidas actuales no son suficientes pata el Luanco: “La Federación intentó modificarlo, pero creo que se quedaron a medias. Si todos fueran 0-5 no tendrían la misma trascendencia“. Aunque destaca que no quieren, bajo ningún caso, “parar el partido“: “Entiendo que llama mucho la atención, pero es lo que hay”. Pone el ejemplo de la pasada temporada cuando en una división inferior eran ellos los que anotaban las goleadas: “Antes ganaban 15-0 y ahora les pasa a ellos“.

Una opinión que choca diametralmente con lo que están viviendo en Gijón donde incluso su entrenador medita dejar los banquillos de fútbol: “Hay muchos mensajes que me han llegado, algunos buenos, otros no y eso nos afecta. Hablé con el club porque la situación me está sobrepasando un poco. Soy una persona que no quiere hacer mal a nadie e intento ayudar a todo el mundo”. Aunque le preocupa más todavía cómo puede afectarle esto a sus jugadores: “Ellos también están recibiendo mensajes y no sé cómo gestionarlo“. Por ello, nos reitera: “Pedir perdón porque esto no lo merece nadie y lamentablemente existen estas diferencias“.



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