El Eibar encuentra el punto de equilibrio

Jugar bonito al fútbol no es lo mismo que jugar bien. Muchas veces confundimos términos y los aplicamos de manera errónea. El primer término responde a realizar un fútbol vistoso, con una propuesta ofensiva y asociativa. Lo de jugar bien al fútbol es mucho más profundo que lo primero, exige de muchas más cosas y ahí también debemos englobar el aspecto defensivo, tan importante como el ofensivo. Los dos son necesarios y se alimentan entre ellos. El equilibrio es la suma de ambos.

El Eibar por fin parece haber dado con la tecla. El conjunto armero se ha caracterizado por ser un equipo claramente ofensivo, con fases de un juego ofensivo extraordinario que le permitían marcar los tiempos y gobernar los partidos. El problema durante la última fase de la primera vuelta era que todas las cosas que hacía bien con balón se iban por la borda por pequeños detalles y desajustes defensivos. Por una cosa o por otra, Luca Zidane siempre encajaba algún gol. El margen de mejora apuntaba a la parcela defensiva.

Sensaciones

El inicio de año ha cambiado las sensaciones que había dejado el cierre de 2023. Los armeros han dado con el equilibrio necesario para seguir siendo un equipo ofensivo, bonito de ver y además difícil de meter mano. El rival ahora necesita hacer muchas cosas bien para hacerle gol. La capacidad para saber sufrir, adaptarse a diferentes contextos y mantener la concentración en todo momento ha permitido a los de Etxeberria sumar tres puertas a cero consecutivas en Ipurua. Y serían cuatro de cinco jornadas sin encajar sin ese penalti en el descuento en Ferrol.

Mucho mérito tuvo el triunfo de ayer ante el Zaragoza, porque tras un primer tiempo de mucho nivel con balón, el Eibar fue sometido por el rival en la segunda mitad. Sin embargo, supo estar sólido cuando le tocó defender en bloque bajo con las líneas juntas y también exhibió una gran defensa de área. La sensación de dominio del rival no se vio reflejada en situaciones claras de gol gracias, en buena medida, al gran ejercicio defensivo de los de Etxeberria.

El ‘Gallo’ no tuvo reparos para quitar a sus jugadores más talentosos y recurrir a tipos como Nolaskoain o Sergio Álvarez. Posiblemente si el resultado hubiese sido otro, las críticas por sus movimientos desde el banquillo habrían aparecido fruto del ventajismo. Pero la situación requería una intervención del técnico y lo hizo para cerrar el juego interior del Zaragoza y defender, que al fin y al cabo es lo que tocaba. Porque para ascender no sólo hace falta jugar bonito como en el primer tiempo, sino también saber defender como lo hizo en el segundo tiempo.



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