Entre Haller y Aurier, tiempo de reivindicaciones en Costa de Marfil

Casi siempre cuando se consigue un logro, hay quien es dado de saldar cuentas. Para bien o para mal, cada cual expresa sus emociones y sentimientos como puede o como le sale.

Los casos de Sebastian Haller y de Serge Aurier bien pueden ser contrapuestos, seguramente, por las motivaciones de cada uno y de cómo decidieron expresar esa alegría una vez consumada su victoria en la final de la Copa de África ante Nigeria.

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Por un lado, el delantero del Borussia de Dortmund, cuya participación al principio se puso en duda dada su condición de superviviente de un cáncer testicular, fue el gran protagonista de la final tras marca el segundo y definitivo gol de Costa de Marfil. Mucho tiempo de lucha contra la enfermedad tuvo su fruto en forma de alegría que, en la entrevista posterior al partido, provocó que todas las emociones contenidas se le sobrevinieran al jugador e hicieron que rompiera a llorar en directo.

Después de unas pocas palabras: “Esto sienta bien. Sienta bien tener una pequeña recompensa, seguir creyendo en lo que hago y creer que siempre hay un propósito.”

Sebastian Haller y Serge Aurier, con Costa de Marfil.

Sebastian Haller y Serge Aurier, con Costa de Marfil.

La otra cara de la moneda

En el otro lado de este escenario, está lo que protagonizó el ex jugador del Villarreal, Serge Aurier. Duramente criticado por su papel, el defensa vio una gran oportunidad en el triunfo de su selección nacional para reivindicarse como jugador, recordando a más de uno, que ya es doble campeón de África.

“Soy bicampeón africano, hijo de puta”, le espetó el capitán de la selección de Costa de Marfil en una grabación en directo desde el vestuario a un influencer de su país, Johnny Patcheko, que criticó con insultos las actuaciones de los elefantes, sobre todo, tras la derrota por 4-0 ante Guinea Ecuatorial.

Sin duda son momentos en los que toda esa tensión contenida sale en forma de bocanada, como cuando el propio Sebastian Haller regresó a los terrenos de juego después de sufrir las inclemencias de la quimioterapia durante medio año. Las botas que llevó puestas en su regreso lo decían todo. Doble victoria para los elefantes, que tras vuelven a coronarse reyes de África ocho años después.



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