WTA 1000 Doha: Paula Badosa regresa con victoria y pasa a la segunda ronda de Doha

Paula Badosa, la única representante española en el cuadro individual del WTA 1000 de Doha, ha pasado este lunes a la segunda ronda tras derrotar a Ashlyn Krueger, por 6-3, 4-6 y 6-4.

Es su cuarta victoria de la temporada tras las dos sumadas en el pasado Open de Australia y el duelo ganado en el Open de Tailandia.

Badosa se medirá este martes a la ganadora del partido entre Liudmila Samsonova (12) y Leylah Fernandez. La pupila de Pol Toledo parece ya recuperada de las molestias en la espalda que la obligaron a retirarse de la segunda ronda de Hua Hin y a borrarse a última hora de Abu Dabi.

La tenista de Begur, acompañada para la ocasión por su novio, Stefanos Tsitsipas, ha aprovechado la invitación del torneo para sumar unos valiosos 65 puntos que le permiten escalar en el ranking. Del puesto 79 pasa al 74, precisamente por delante de la desconocida Krueger, de 19 años.

Primer set

La estadounidense, procedente de la previa, no aprovechaba la falta de ritmo de competición de su rival después de remontar un 2-0 de salida. Ashlyn llegó a situarse con un 3-2 antes de encajar cuatro juegos consecutivos.

En la continuación, Badosa cedió su primer saque, pero reaccionó inmediatamente después ayudada por una errática adversaria a la que le entraba pánico cada vez que se veía por delante en el marcador. La situación volvió a repetirse con el 3-2. Mientras todo esto sucedía, Tsitsipas se caía de la silla en una de las esquinas de la central.

El guión cambió a partir del 4-3. Krueger empezó a creer en sus posibilidades y mandaba dentro los tiros ganadores que antes se escapaban dos centímetros fuera. Paula apretó los dientes y salió a por todas en la manga de desempate con un 3-0. El partido se suspendió por la lluvia con 4-2 y 15-40 para la estadounidense.

Tsitsipas fue hoy el improvisado ‘sparring’ de su novia en el calentamiento previo Ashlyn igualó a cuatro juegos y regaló el último punto con una doble falta. La vencedora miraba a su banquillo y se señalaba la cabeza con el dedo índice. La fuerza mental mueve montañas.



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